Sobre el uso de la tecnología móvil/celular
Es común hoy día,
que durante una conversación corta entre dos viejos amigos que desde hace
un cierto tiempo no se veían, o porque se encontraron en la calle de manera
casual, culminen su charla con un: "dame tú número de teléfono para
mantenernos en contacto" al que se pudiese agregar: "tienes WhatsApp?
" o cualquier otro tipo de aplicación de "red social" tales como
Instagram, Facebook, Twitter. Decimos es común hoy día, por la penetración de
la tecnología en nuestra intimidad, aproximándonos en todo momento, abriendo
accesos y ventanas que desdibujan lo público de lo privado, dada la tenencia
habitual de un celular/móvil “inteligente” en manos de un obrero, profesional, empresario,
técnico, político, madre ama de casa, joven adolescente, niños, adultos
mayores. En este novel mundo circunstancial, al que nos atrevemos en
caracterizar como: irreal/real o viceversa, de apariencia(s) y
verosimilitudes, tenemos libre entrada a todo tipo de información, se nos ha otorgado un gran poder, el de selecionar/escoger/elegir/separar/apartar/destacar/distinguir/optar/preferir; dependerá la selección de su
contenido de otro factor que va más allá del elemento puramente tecnológico y
que en nuestra humilde opinión, utilizando palabras del escritor Alejandro Moreno Olmedo autor de “El Aro y la Trama”, me atrevo en asociar con la frase
“visión de mundo”. Esta “visión de mundo”, de cada quien se forma con las
experiencias, vivencias, el roce de las personas con su entorno o su
circunstancia; el filósofo de la razón vital, el español José Ortega y Gasset, sentenció:
“Yo soy yo y mi circunstancia”, en otras palabras; cada quien hará uso de las
cosas de su entorno, de conformidad con sus experiencias con ese mismo entorno,
es decir de acuerdo a sus capacidades y destrezas desarrolladas en su relación
con el medio que le contiene, o… “no se le pueden pedir peras al olmo”. Esta
afirmación en principio, puede ser apreciada como fatalista o determinista,
estamos sujetos a nuestro entorno y a las posibilidades u oportunidades que el
mismo nos brinde, y un poco más allá, esas
relaciones estarán irremediablemente ajustadas a nuestra condición biológica o
de ser biológico y animal (vista, tacto, gusto, oído, destrezas y habilidades
motoras, etc., fenotipo y genotipo). De cierto que ante un panorama de este
talante, pudiésemos pensar que hay seres con más alcance que otros, y así construimos
una respuesta a las diferencias, con énfasis a esa categoría “diferencias”, que
queremos aclarar con mucho más énfasis, diferencias no excluyentes, sino partes
complementarias de una totalidad que se integra y desintegra constantemente, un
estado mutable, esencia de vida, de lo No estático o inmutable. Somos diferentes y eso es bueno, porque de
que nos sirve una ensalada de pepinos, sólo pepinos, o sólo lechuga, o sólo cebolla…
acaso no es “ensalada” la mezcla de varias cosas, todas diferentes, con
condiciones y naturalezas distintas, que en conjunto producen un efecto?
Entiendo –a mi gusto-, más sabrosa es una ensalada con tomates, cebolla,
lechuga, pepinos, cilantro, y cualquier otro vegetal o fruta que se le desee agregar;
al final lo sublime está en el efecto
que procurará esa integración, la felicidad del comensal. Pero no se trata este
comentario de justificar una receta de cocina, aunque guarda una cierta
relación con esa intención. Cuando referimos en el título el uso de la
tecnología celular, queremos compartir contigo caro lector, nuestra opinión
sobre las consecuencias y efectos del ejercicio de la misma en nuestras manos. Algunas
personas por sus “intereses” tienden a configurar sus aparatos como
herramientas de trabajo de las que obtienen grandes beneficios, otras
simplemente las usan como una extensión del ocio. Así pues, observamos a
usuarios que tienen celulares/móviles/terminales de trabajo, en los que priva
la descarga de aplicaciones productivas (procesadores de texto, hojas de
cálculo, editores de presentaciones, calculadoras, software administrador/planificador/agenda,
antivirus, medios de pago, transacciones y negocios, etc.), de las que se
sirven y asisten en todo momento evitando la procastinación; otros simplemente
un “Nintendo/DS/PlayStation.” Esta misma
aseveración, también pudiese aplicar por extensión para el uso de las redes
sociales, siendo para unos un medio de
información/aprendizaje/comunicación efectiva/asertiva, para otros un disipador
de murmuraciones, habladurías, comadreo, rumor, chisme o cotilleo. Nuestro ánimo no es el de construir
un comentario odioso, sino el de simple y llanamente mostrar dos aspectos que
hemos observado en las personas sobre la instrumentación de esta tecnología. En
todo caso, lo mejor de todo esto, es que a consecuencia de esta “democratización”
de la tecnología de la información, podemos decidir el ámbito en el cual nos
involucramos, de eso se trata, de decidir, de optar, cada quien tiene la potestad de escoger y en consecuencia recibir los efectos de su elección, ese es nuestro privilegio.

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